La mentira puede correr años, tiene genios eso no lo niego, recordando los tiempos de antaño, solo puedo quitarme el sombrero[..]
Recoge al viejo que su tiempo ya ha pasao, ahora camina de lao ...Embustero!
Orishas.El Kilo
He aquí de nuevo, disponiéndome a saciar una suerte de apetito que últimamente me gobierna y que felizmente hacerlo con particular deleite, por el momento, no me ha causado síntomas adversos. Me aterra que llegue el momento del Escribo, luego me deprimo. Algo de lo que invariablemente he padecido, pero que hace tres años me dejó impávido, inánime. No! Nunca más! Tan lindo que la estoy pasando escribiendo sin rumbo, alucinando que la PC es el volante y dando con ellas vueltas de campana, con los frenos defectuosos, pero siguiendo pa´lante, pese a todo.
Acabo de cumplir 23 hace unas cuantas horas. No diré que me siento viejo, porque puede que esté viviendo la vejez de la juventud. Esto es: varios kilos de más (bueno no tanto), una rutina devastadora que por suerte ya terminó pero de la cual todavía parezco seguir su inercia(o hasta invocándola) y, sobre todo, la insatisfacción de no poder palpar aun mi esencia, ni desenmascárame como quisiera. En fin: no consigo enamorarme a plenitud de mí mismo, con arrebato. Y tengo miedo de hacerlo de otra persona. Aunque lo dude mucho, en realidad. Trataré de no cometer ese viraje del mal.
Con todo, 23 es una edad inmejorable, solo superable por el tener 24 o 25(26 es más para la otra que para esta). Al llegar a la veintena solía interiorizar:" bah!! Qué hay de diferencia con diecinueve, unos cuantos meses?", a los 21 dije" ahora sí, aunque es mi primer añito todavía, soy tierno", luego a los 22 "Pucha! ahora sí ...Empezamos".A los 23 pues por sí las dudas, ya estoy cerca del cuarto de siglo, con la pizca precisa de desencanto: sin extremos, como lo es la ingenuidad de los que tienen 18, 19, o 20 ni con la de uno de 30 o 35.Ni hablemos de los demás, del punto culminante, de la realización de la apatía, del anestesismo y aguafiestería de los viejos propiamente llamados así, como se debe. Aunque bueno, una vez más existe lo de la juventud de la vejez, lo sé, pero de cualquier manera, los peditos empiezan a tronar de manera más frecuente y pastosa, las calvicies prematuras, la acidez. O sea, la resaca luego de la juergaza llamada juventud. Y por más que se trate de un adulto saludable, bien parecido, con dinero y deseado, solo él sabe que sería genial retroceder 8 o 10 años, aunque no lo quiera reconocer. Y si no es así, pues vaya, apuesto que no te escapas de esta, pillín: el querer, formalizar compromisos, establecerte y hasta tener hijos!!! En suma: inmovilizarte. Condenarte al toque de queda vitalicio. Una inmovilización que, sin embargo, llaman cínica y forzosamente realización. Puede que lo sea, pregúntense sino por qué Cristo murió a los 33.Respuesta: su misión entre nosotros estaba cumplida, consumada..
En esas edades, la treintena, la cuarentena, una perturbación domina al individuo.Incomprensible,aturdido,siente que es otro. Es una paranoia, definitivamente. La paranoia más ominosa de todas que es la de sentirse el blanco de las miradas de todo el mundo, de personas inclusive tan ajenas a ti.Por ende, les toca en suma acatar la dictadura del resto.
Mientras que sobre los viejos más viejos, diré que no merecen ese respeto especial que suele inculcarse a las jóvenes generaciones. Por qué deberíamos sacrificar nuestro viaje, mi viaje cómodo sentado, por hacerlo de pie y apretujados en el transporte publico solo por ceder el sitio a un sujeto carcomido? Es suficiente esa razón para reverenciarlos sobremanera? Si han logrado imponerse a un sinnúmero de trabas en su luenga vida, cosa de la que por cierto suelen presumir siempre, pues qué más les da permanecer sin asiento por media hora? La preferencia debe concederse a los que empiezan a vivir, a los pequeños, a esas auténticas fragilidades humanas a quien hay que hacer creer que nos interesan y con ellos tenemos otra oportunidad. Más allá de papá o mamá , del abuelo o la abuela , la tía o tío preferidos (o hasta quienes queremos como suegros) , más allá de ellos no habria razón de más para ceder el asiento u otros privilegios afines.Claro está , si es que no nos asiste un sentimiento de compasión insportable que termina deshaciendonos.
He aquí de nuevo, disponiéndome a saciar una suerte de apetito que últimamente me gobierna y que felizmente hacerlo con particular deleite, por el momento, no me ha causado síntomas adversos. Me aterra que llegue el momento del Escribo, luego me deprimo. Algo de lo que invariablemente he padecido, pero que hace tres años me dejó impávido, inánime. No! Nunca más! Tan lindo que la estoy pasando escribiendo sin rumbo, alucinando que la PC es el volante y dando con ellas vueltas de campana, con los frenos defectuosos, pero siguiendo pa´lante, pese a todo.
Acabo de cumplir 23 hace unas cuantas horas. No diré que me siento viejo, porque puede que esté viviendo la vejez de la juventud. Esto es: varios kilos de más (bueno no tanto), una rutina devastadora que por suerte ya terminó pero de la cual todavía parezco seguir su inercia(o hasta invocándola) y, sobre todo, la insatisfacción de no poder palpar aun mi esencia, ni desenmascárame como quisiera. En fin: no consigo enamorarme a plenitud de mí mismo, con arrebato. Y tengo miedo de hacerlo de otra persona. Aunque lo dude mucho, en realidad. Trataré de no cometer ese viraje del mal.
Con todo, 23 es una edad inmejorable, solo superable por el tener 24 o 25(26 es más para la otra que para esta). Al llegar a la veintena solía interiorizar:" bah!! Qué hay de diferencia con diecinueve, unos cuantos meses?", a los 21 dije" ahora sí, aunque es mi primer añito todavía, soy tierno", luego a los 22 "Pucha! ahora sí ...Empezamos".A los 23 pues por sí las dudas, ya estoy cerca del cuarto de siglo, con la pizca precisa de desencanto: sin extremos, como lo es la ingenuidad de los que tienen 18, 19, o 20 ni con la de uno de 30 o 35.Ni hablemos de los demás, del punto culminante, de la realización de la apatía, del anestesismo y aguafiestería de los viejos propiamente llamados así, como se debe. Aunque bueno, una vez más existe lo de la juventud de la vejez, lo sé, pero de cualquier manera, los peditos empiezan a tronar de manera más frecuente y pastosa, las calvicies prematuras, la acidez. O sea, la resaca luego de la juergaza llamada juventud. Y por más que se trate de un adulto saludable, bien parecido, con dinero y deseado, solo él sabe que sería genial retroceder 8 o 10 años, aunque no lo quiera reconocer. Y si no es así, pues vaya, apuesto que no te escapas de esta, pillín: el querer, formalizar compromisos, establecerte y hasta tener hijos!!! En suma: inmovilizarte. Condenarte al toque de queda vitalicio. Una inmovilización que, sin embargo, llaman cínica y forzosamente realización. Puede que lo sea, pregúntense sino por qué Cristo murió a los 33.Respuesta: su misión entre nosotros estaba cumplida, consumada..
En esas edades, la treintena, la cuarentena, una perturbación domina al individuo.Incomprensible,aturdido,siente que es otro. Es una paranoia, definitivamente. La paranoia más ominosa de todas que es la de sentirse el blanco de las miradas de todo el mundo, de personas inclusive tan ajenas a ti.Por ende, les toca en suma acatar la dictadura del resto.
Mientras que sobre los viejos más viejos, diré que no merecen ese respeto especial que suele inculcarse a las jóvenes generaciones. Por qué deberíamos sacrificar nuestro viaje, mi viaje cómodo sentado, por hacerlo de pie y apretujados en el transporte publico solo por ceder el sitio a un sujeto carcomido? Es suficiente esa razón para reverenciarlos sobremanera? Si han logrado imponerse a un sinnúmero de trabas en su luenga vida, cosa de la que por cierto suelen presumir siempre, pues qué más les da permanecer sin asiento por media hora? La preferencia debe concederse a los que empiezan a vivir, a los pequeños, a esas auténticas fragilidades humanas a quien hay que hacer creer que nos interesan y con ellos tenemos otra oportunidad. Más allá de papá o mamá , del abuelo o la abuela , la tía o tío preferidos (o hasta quienes queremos como suegros) , más allá de ellos no habria razón de más para ceder el asiento u otros privilegios afines.Claro está , si es que no nos asiste un sentimiento de compasión insportable que termina deshaciendonos.
Juventud de mañana, neonatos y niños de hoy, si me ven mañana, NO ME MIREN, NO SE MOLESTEN EN SALUDARME, NO ME CEDAN EL ASIENTO, Y MUCHO MENOS ME CREAN .. DESCONFIEN DE MIS TESTIMONIOS..UDS SON LOS QUE CUENTAN AHORA!Pero no, aun distan 50 años por lo menos de esa malhadada edad a la que no espero llegar.
Téngase en cuenta además que sobre ellos, los viejos, pesan tantos años como errores, aberraciones que dejaron como legado y (he)mos sido perjudicados. La intolerancia, las envidias, el resentimiento, una u otra barbaridad se la debemos a ellos. Y si tratamos de persuadirles que hay ideas más lúcidas que las que ellos, en consonancia con las nuevas necesidades (y con la LIBERTAD!!), pues vaya uno a tolerar el berrinche que sueltan los muy cerebro de concreto. Y no contentos con eso, se mofan fácilmente de cualquier cosa que huela y tenga tintes nuevos: ridiculizan la nueva música, las nuevas formas de vestir, tratan inclusive de hallar cualquier pretexto a lo que a ellos mismos les puede beneficiar.
Sí Sí. Naturalmente, hay brillantes excepciones, hay que reconocerlo, quienes nos antecedieron, tan inútiles no pudieron ser. Algo debieron hacer, a parte de reproducirse. Pero en todo caso, las personas en el ocaso de sus existencias, acostumbran a referirse a “mis tiempos”. ”En mis tiempos se bailaba pudorosamente” “música, señores?, las de mis tiempos” o “ en mis tiempos se estudiaba más”.Grandísimo marica, pelotudo! Si tan idílicos fueron tus tiempos hoy no tendríamos el tamaño colosal del agujero en la capa de Ozono cuyos efectos por mala suerte no padecerás mañana…Los de hoy y mañana solo hemos de beneficiarnos del infernal calor que consume a las ciudades, de los cambios de clima abruptos, de las inundaciones y, principalmente (aunque hayas sido ecologista)de la peor de las herencias : los remanentes del más nocivos de los totalitarismos que es el creerse poseedor de la razón.
Los jóvenes somos unas veletas. Celebremos eso!! Qué hay de tachable en ser cambientes en una realidad que fluye, fluye intempestivamente, más rápido que el rio de Heráclito en cuyas aguas no solo no podemos bañarnos dos veces, sino que a veces no reparamos en que estamos siendo llevados por él como una pelotita de hule desde hace rato .Por lo demás, qué tanto vale tener la razón en medio de la sinrazón? Las ideas se carcomen tanto como sus dueños, fallan, igual que ellos y no están exentas de querer aprehender y victimar. Algún filósofo contemporáneo dijo muy certeramente que la mejor educación para nuestros hijos se basa principalmente en enseñarles a no tener la razón. Increíble, han tenido que pasar 5000 años para poder vislumbrar el mejor camino. Siempre más acorde a la libertad. Salud Por eso!
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